Fundación Legacy: refuerza la conservación en Torres del Paine con trabajo voluntario y alianzas locales
Benjamín Ríos
El Parque Nacional Torres del Paine concentra el 90% de las expulsiones de la red de parques nacionales entre 2025 y 2026, según Conaf, reflejando la alta presión sobre el área protegida. Frente a este escenario, Fundación Legacy impulsa voluntariados con enfoque local y acciones concretas de conservación. Desde 2014 ha movilizado más de 770 millones de pesos en beneficio del parque y generado 8.500 horas de trabajo voluntario en terreno.
En este contexto, Fundación Legacy surge como una iniciativa orientada a fortalecer la conservación a través de voluntariado estructurado y alianzas locales. La organización asume el legado de Torres del Paine Legacy Fund con un objetivo claro: generar acciones concretas en terreno y articular redes de colaboración que complementen el trabajo institucional del parque.
Fundación Legacy nace ante la constatación de una brecha en recursos humanos y financieros en el parque. Su modelo de financiamiento se basa en donaciones de empresas comprometidas con la conservación y la sostenibilidad del territorio, principalmente agencias de turismo y actores económicos de Puerto Natales que dependen del atractivo natural de la región.
El trabajo se desarrolla en colaboración con Conaf, con quienes mantienen un convenio de cooperación vigente desde 2017. La fundación actúa como articuladora de redes, fomentando la colaboración entre sector público, empresas locales y ciudadanía.
“Lo que hace Legacy es generar redes y fomentar la colaboración entre actores para construir acciones concretas de conservación. Trabajar solos en este tipo de misiones es muy complejo”, ha señalado su directora, Fiorella Repetto Giavelli.
Uno de los desafíos identificados es la educación ambiental en contextos de alta afluencia turística. “El acceso es muy rápido y en temporadas masivas no siempre hay tiempo suficiente para entregar normas e información a cada visitante. Es un desafío país avanzar hacia una cultura más sólida de respeto por las áreas protegidas”, advierte Repetto.
Los voluntariados tienen una duración de entre cinco y diez días y están dirigidos principalmente a chilenas y chilenos, especialmente personas de la región. La regla es clara: nadie puede repetir la experiencia, para ampliar el acceso y ofrecer la oportunidad a más personas.
“Generamos esta oportunidad para quienes nunca han tenido la posibilidad de conocer el parque desde adentro. Es una experiencia única y transformadora”, explica la directora.
Bióloga ambiental, Repetto cursó estudios doctorales en España, donde observó de cerca los esfuerzos por recuperar ecosistemas degradados. “Pensaba en lo importante que es proteger nuestros paisajes, porque recuperarlos cuesta muchísimo y puede ser demasiado tarde. Cuando volví a Chile decidí enfocarme en la restauración y conservación”, recuerda.
“Soñamos con que cada parque nacional o área protegida cuente con una Fundación Legacy. Todas las áreas protegidas necesitan este tipo de aportes, y eso se refleja en el impacto social. Hasta el momento hemos generado más de 8.500 horas de trabajo voluntario; es un impacto perdurable que podría visibilizarse por décadas”, afirma Fiorella Repetto Giavelli.
En un escenario de creciente presión sobre las áreas protegidas, Fundación Legacy instala una pregunta de fondo. Más allá de las cifras, el modelo propone una lógica de corresponsabilidad territorial: quienes se benefician del valor natural del parque también contribuyen activamente a su conservación.
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