BIBLIOTECA CENTRAL PARA CIEGOS: ACCESO A LA LECTURA COMO DERECHO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL

Benjamín Ríos Merino

En Chile, 153.560 personas son ciegas y más de 4,6 millones viven con discapacidad visual. En este contexto, el acceso a la lectura y la información sigue siendo una brecha relevante para la inclusión social y cultural.

Desde hace casi 60 años, la Biblioteca Central para Ciegos trabaja para reducir esta desigualdad, promoviendo el acceso a la información como un derecho fundamental. A lo largo de su trayectoria, ha impreso más de 10 mil libros en Braille, desarrollado una audioteca con más de 700 títulos y capacitado a más de mil personas en los últimos cinco años.

“Nuestra labor se sustenta en el pilar de acceso a la información como un derecho humano esencial. Reafirmamos que nuestro rol va más allá de la promoción de la lectura. Nuestra misión es asegurar que las personas con discapacidad visual tengan las mismas oportunidades de formación, cultura y participación que el resto”, señala Karim Sánchez Wadie, director ejecutivo de la Biblioteca Central para Ciegos.

Además de acercar la literatura, la organización ha impulsado iniciativas que buscan transformar entornos. A través del Sello Naranja, promueve que instituciones y empresas incorporen estándares de accesibilidad en sus espacios, servicios y plataformas digitales.

“Actualmente, el mayor desafío es la democratización de la literatura. El costo y el tiempo para adaptar libros a formatos accesibles siguen siendo significativamente mayores que en el mercado convencional. Para avanzar, necesitamos que la accesibilidad sea una prioridad desde el origen, tanto en políticas públicas como en la industria editorial”, explican desde la institución.

BIBLIOTECA CENTRAL PARA CIEGOS: INCLUSIÓN MÁS ALLÁ DE LA LITERATURA

Este enfoque también implica un cambio cultural más profundo. “La brecha fundamental está en la falta de planificación con enfoque de diseño universal. Muchas veces la accesibilidad se incorpora como una corrección posterior, cuando debería ser parte del diseño desde el inicio”, agregan.

Así, la Biblioteca Central para Ciegos no solo amplía el acceso a la lectura, sino que también impulsa una transformación estructural: avanzar hacia una sociedad donde la información, la cultura y la participación sean realmente universales.

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